Dolor crónico

Comprender el dolor para recuperar espacio en tu vida
Vivir con dolor durante mucho tiempo puede ser agotador. Quizá has tenido que ir adaptando poco a poco tu vida a lo que puedes hacer, dejando de lado actividades que antes disfrutabas o pensando cada vez más en cuándo aparecerá el dolor o si volverá a empeorar.
Cuando el dolor persiste, es comprensible que aparezcan también preocupación, miedo, tristeza, frustración o la sensación de no saber qué hacer. A veces, sin darte cuenta, el dolor empieza a ocupar cada vez más espacio en tu vida.
Tu dolor es real, y merece ser escuchado y comprendido.
Comprender qué está ocurriendo
El dolor es una experiencia que produce nuestro sistema nervioso como parte de sus mecanismos de protección. El daño en los tejidos puede contribuir a que aparezca dolor, pero dolor y daño no son exactamente lo mismo.
Por eso, el dolor no siempre nos informa de manera directa de cuánto daño existe en nuestro cuerpo. También pueden influir nuestras experiencias anteriores, el contexto, lo que esperamos que ocurra, aquello a lo que prestamos atención o el nivel de amenaza que nuestro sistema percibe.
Comprender esto puede cambiar la manera en que interpretamos lo que nos está ocurriendo y ayudarnos a dejar de vivir cada sensación como una señal de peligro.
¿Por qué puede persistir el dolor aunque una lesión haya cicatrizado? Te lo explico con más detalle → Leer el articulo
Cuando el dolor empieza a limitar tu vida
Cuando algo duele, es natural intentar protegernos. Podemos empezar a movernos menos, evitar determinadas actividades o renunciar a cosas que nos importan por miedo a que el dolor aumente.
Al principio, reducir determinadas actividades puede hacernos sentir más seguros y protegidos. Pero cuando esta forma de cuidarnos se mantiene en el tiempo, nuestra vida puede ir haciéndose cada vez más pequeña.
Podemos terminar evitando no solo aquello que duele, sino también aquello que tememos que pueda doler.
No tienes por qué esperar a que el dolor desaparezca para recuperar aquello que es importante para ti.
¿Cómo puede ayudarte la Psicología?
La intervención psicológica puede ayudarte a comprender mejor tu experiencia de dolor y a desarrollar una relación diferente con aquello que estás viviendo.
Podemos crear un espacio en el que trabajar en cómo afrontar las dificultades que puede traer consigo vivir con dolor persistente y aprender nuevas formas de relacionarte con pensamientos y sentimientos difíciles, para que no te impidan hacer aquello que es importante para ti.
Este trabajo se enmarca principalmente en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).
Podemos trabajar, entre otras cosas, en:
- comprender mejor tu experiencia de dolor;
- identificar cómo pueden influir el miedo y la preocupación en la forma de afrontar el dolor;
- aprender nuevas formas de relacionarte con las sensaciones y pensamientos difíciles;
- recuperar progresivamente actividades que has ido dejando de hacer;
- volver a acercarte a aquello que da sentido a tu vida.
El abordaje del dolor persistente suele beneficiarse de un trabajo coordinado con otros profesionales sanitarios cuando es necesario. La psicología no sustituye la valoración médica o fisioterapéutica, sino que puede formar parte de un abordaje integral.
Volver a hacer espacio para tu vida
El dolor puede formar parte de tu vida sin dirigirla. Se trata de que no tenga que ocupar todo el espacio.
Si llevas tiempo viviendo con dolor y sientes que está condicionando cada vez más tu vida, puedo acompañarte a trabajar para recuperar actividades, relaciones y proyectos que son importantes para ti.
Si en algún momento decides que te gustaría trabajar en ello conmigo, estaré encantada de acompañarte. 🤍
Referencias
Butler, D. S., & Moseley, G. L. (2010). Explicando el dolor.
International Association for the Study of Pain (IASP). (2020). IASP terminology.
